La climatización en el vehículo, ¿qué es y cómo funciona?

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Con el fin de aumentar el confort en el interior de los vehículos, desde hace muchos años se han ido incorporando sistemas de control de la climatización para hacer nuestra vida a bordo mucho más cómoda.

Desde simples sistemas de entrada de aire forzado pasaron a otros que conducían a voluntad el aire directamente desde el exterior o a través del motor, consiguiendo que este se calentase y de esta forma también el interior del coche.

Luego aparecieron los sistemas de aire acondicionado que por fin hicieron que en verano el interior no fuese literalmente un horno y al final, los sistemas de climatización automática que son capaces de mantener la temperatura que nosotros queramos en el interior.

Tanto el equipo de aire acondicionado como el de climatización presentan unas características particulares que merece la pena conocer. Veamos por lo tanto cómo funciona.

Funcionamiento de la climatización en un vehículo

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El sistema de climatización de un vehículo es muy similar al que podemos encontrar en un equipo de aire acondicionado y está formado principalmente por cuatro elementos:

  • Condensador
  • Evaporador
  • Válvula de expansión
  • Compresor

Estos cuatro elementos están unidos mediante conducciones en cuyo interior circula un gas. El gas, al ser enfriado, es el que se encarga de suministrar la energía necesaria para disminuir la temperatura del aire del habitáculo, por ello es muy importante renovar cada cierto tiempo el gas y que el sistema no presente ningún tipo de fugas.

Empecemos por el evaporador, que es el que se encuentra más próximo al habitáculo. Se trata de un radiador en el que el gas está tan frío en su interior que se encuentra en estado líquido. Cuando queremos aire frío en el interior, hacemos que pase a través del evaporador antes de acceder al interior del habitáculo de forma que baja su temperatura a costa de convertir el líquido interior en gas.

Ahora el siguiente paso es volver a enfriar el gas hasta pasarlo a estado líquido. Para ello nos valemos de un compresor que calentará el gas a unos 100ºC y lo enviará al condensador, ubicado en el vano motor. El condensador es otro radiador por el que circula el aire del exterior, consiguiendo que la temperatura del gas vuelva a disminuir.

Tras pasar por una botella deshumidificadora, el fluido se dirige a una válvula de expansión que vuelve a convertir el gas a estado líquido gracias a la presión. Y es que esta juega un papel muy importante en la climatización de un vehículo ya que es la que se encarga de variar su temperatura.

De esta forma, cuando queremos enfriar el gas muy rápidamente, lo que hacemos es bajar su presión hasta unos dos o cuatro bares. Sin embargo, si queremos que aumente, subimos su temperatura (de ahí el nombre de compresor, porque comprime el aire) hasta unos 10 o 20 bares.

Diferencia entre aire acondicionado y climatizador

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Aunque ambos dispositivos son casi idénticos, la diferencia radica en que el segundo, el climatizador, es capaz de mantener la temperatura a voluntad en función de la que le fijemos gracias a un termostato que gobierna la entrada de aire en función de las necesidades. A partir de este sencillo mecanismo, existen múltiples opciones:

  • Climatizadores que solo mantienen la temperatura, que también controlan el flujo de aire frío o caliente o que incluso gobiernan las salidas de aire para optimizar su funcionamiento.
  • El siguiente tipo incorpora un sensor solar para saber por dónde incide este y si es necesario que un lado del vehículo u otro necesite un flujo de aire más frío o caliente.
  • Climatizadores bizona o multizona, que mantienen independientemente la temperatura en un lado u otro del habitáculo, o incluso en las plazas traseras. Cada una de ellas tiene un mando independiente de control de la temperatura y la diferencia puede llegar a ser de hasta cinco o seis grados en dos plazas adyacentes.

Cuidados de la climatización de un vehículo

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La climatización en un vehículo no necesita cuidados extremos pero sí que tengamos especial atención en algunos puntos. Lo primero que aumenta el consumo de combustible entre un 15 y un 20 por ciento por lo que por debajo de 60 o 70 km/h es más económico llevar las ventanillas bajadas (ciudad principalmente).

Por encima de esa velocidad, si no cerramos las ventanillas rompemos la aerodinámica de nuestro vehículo y empezará a consumirnos mas. Lo mejor es que las cerremos y que utilicemos nuestro aire acondicionado o climatizador.

Durante los dos o tres primeros kilómetros, es recomendable no conectar el climatizador y circular con las ventanillas bajadas. Nuestro movimiento extraerá por si solo el aire caliente del interior y evitaremos forzar el sistema al estar el motor frío.

Y por supuesto, como comentábamos antes, mantener el sistema presurizado, libre de fugas y con el gas en perfectas condiciones. En caso de detectar que ha dejado de enfriar, acudir a un taller donde nos realizarán un chequeo del sistema y si es necesario, nos recargarán con gas nuevo para que podamos seguir disfrutando de él.

En la siguiente entrega, hablaremos de cómo se utiliza, cúal es la temperatura ideal de funcionamiento, qué método es el más eficaz para desempañar los cristales y todas aquellas dudas que puedan surgir.

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